El brócoli pertenece a ese grupo de verduras que o las amas o las odias, no hay término medio. Hay quienes aprecian su sabor fuerte y su consistencia particular. No contiene grasa, ni colesterol y posee una buena cantidad de proteínas y fibra. Es rico en vitamina C, vitamina K, calcio, fósforo y potasio.

Una taza de brócoli contiene 31 calorías, pero proporciona casi 3 gramos de proteínas, 2 de fibra y 6 de carbohidratos. En resumen, se trata de una verdura que se debemos incluir en nuestra dieta y conocer a fondo, evitando cometer los errores más comunes.

1. No saber elegir

El color perfecto del brócoli es el verde oscuro.
Mantén el brócoli amarillo lo más lejos posible. Si ves que los floretes tienen un tono amarillento –a veces causado por el moho–, significa que se ha echado a perder. El color perfecto es el verde oscuro, cuando está fresco y apto para su consumo.

Además del color, el tallo puede indicarnos si la verdura está buena. Si tu brócoli tiene el tallo blando, significa que ha empezado a ponerse malo. También, si el olor es más amargo o la verdura desprende mal olor, se habrá puesto malo.

2. Limpiarlos incorrectamente

Ya sea crudo o cocido, antes de consumir el brócoli –como todas las verduras– debe limpiarse. La parte más dura de los tallos debe eliminarse, pero no del todo, porque los tallos también son excelentes y su consistencia crea un agradable contraste con la suavidad mantecosa de las partes superiores.

Una vez retirada una parte del corazón central, el brócoli se divide en floretes, y estos a su vez se dividen en dos (según su longitud), algo que no pasa con los más pequeños. Si hay partesdecoloradas, abolladas o dañadas de alguna manera, deben cortarse porque pueden contener bacterias. Después de cortar, enjuaga todo a fondo con un colador bajo agua corriente.

3. Tirar las hojas

Es probable que estés acostumbrado a tirarlas, pero es un craso error, ya que las hojas son ricas en vitamina A y C, y además, si las cocinas, te encantará su regusto amargo.

Una manera de prepararlas es imitar el procedimiento de las espinacas: lavarlas y ponerlas en una olla para hervir con el agua que se usó para lavarlas. Después, se pueden saltear en una sartén o prepararlas con un poco de aceite y un diente de ajo. Las hojas, una vez hervidas, pueden servirnos para preparar una ensalada fresca, sazonada con aceite y sal.

4. No hervirlos primero

Este paso no puede evitarse. El brócoli se debe hervir de antemano, o incluso al vapor, si desea mantener intactas todas las propiedades nutricionales, o en el microondas. Tardará de 10 a 15 minutos en agua salada hirviendo, mientras que si lo ponemos en el microondas el tiempo variará dependiendo de la cantidad y la potencia configurada.

5. Tirar el agua de la cocción

Una vez hecha nuestra elaboración, lo normal sería tirar el agua de cocción, pero estamos cometiendo un grave error. Siendo rico en nutrientes y vitaminas, ese líquido que se ha impregnado con el sabor del brócoli puede servirnos como caldo de verduras.

Guarda el agua de la cocción vegetal en un frasco durante unos días en la nevera y reutilízala como caldo para una sopa, un arroz o para cocinar pasta con brócoli.

fuente del artículo: articulo brocoli

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